Solo para reír y pasar una linda velada.
Ayer jugamos al póker en la casa de Estefania, decidimos tener un crupier y mi abuela no tuvo ningún problema en sumarse a este juego fabuloso que es el póker.
Apostamos muy poco ya que solo lo hacemos para poker divertirnos y pasar una noche con amigos, salvo mi abuela que se encontraba desubicada con las risas de mis amigos ya que hay mucha diferencia de edad entro nosotros y mi abuela.
La sorpresa mas grande fue cuando mi abuela saco la baraja inglesa de póker que, según nos contaba, ella jugaba cuando era adolescente.
Nos tuvimos que poner de acuerdo si jugábamos con límite de apuestas o sin límites de apuestas, después de una ardua discusión y al no ser jugadores profesionales decidimos con un límite de apuestas.
A medida que jugábamos, mi abuela nos enseñaba varias estrategias que había aprendido haya por los años 70 ya que ella se había leído varios libros de estrategias de póker, iba a los casinos y jugaba seriamente; no como esta velada atractiva que solo sucedió para pasar una buena noche en presencia de amigos y conversar sobre cada uno de nosotros ya que hacia tiempo que no nos veíamos.
Pero la estrella de la fiesta fue mi abuela y sus andanzas cuando ella era adolescente; nos llego a contar que una noche había ganado mucho dinero jugando al aprender poker póker y se llego a comprar lo que mas le gustaba a ella. Se había comprado dos tortugas que la acompañaron toda su vida, hasta el día de hoy siguen vivas.



