Apuestas
El jugador de póker habla y opina a través de una lengua que es universal: la de las apuestas. Si bien en principio hay una sola forma de apostar, llevando las fichas al centro de la mesa, esta vía de comunica ción tiene sus códigos propios. Los montos en sí, la relación de estas sumas con los ciegos, con el pozo, o la relación que se establece entre la suma que se apuesta y la totalidad de sus fichas, o con las del rival involucrado, son parte de una serie de mensajes que hay que saber interpretar.
Pre flop
Las apuestas se clasifican de acuerdo con el monto y si hubo jugado res apostando antes del momento en que les toca actuar. La primera interpretación de una apuesta ajena es la siguiente: a mayores sumas, y jugadores involucrados, mayor rango de cartas posibles.
Cuando a un jugador le llega su turno, tiene dos opciones: apostar o no. Si decide no invertir en el pozo, puede ir al mazo o foldear. También existe la posibilidad de que sin tener la obligación de apostar, permanezca en el juego. Esto se da cuando se encuentra en el ciego grande o cuando en las mesas de efectivo todos han puesto una luz o ante. A esta maniobra se la denomina “chequear” o ‘pasar”. A la palabra “pasar” se la utiliza indistintamente en ambas situaciones: para ir al mazo o como renuncia a la opción de modificar las condiciones en las que le llega la mano.



